DESDE EL MAR


 

 

 

Cuando entramos en el pueblo, lo primero que nos encontramos es el puerto comercial donde la principal descarga es el atún y la sal, que proviene de otros países. La descarga del atún se hace con la ayuda de los hombres que contratan cada vez que llega un barco, ellos se meten en las bodegas y sacan el pescado que meten en redes para los camiones, el pescado que se trae de allí va para las conserveras y para las cámaras frigoríficas en el polígono industrial.

 

 

Todos los días, en el mercado municipal, tenemos pescado y marisco tanto de la ría como el que compran en la lonja de Ribeira, los marineros salen cada madrugada a pescar llegando al puerto al amanecer con el pescado fresco para su venta en la plaza.

 

 

Según el pescado que se quiera capturar, utilizan distintas artes de pesca:

 

Betas, con esto se pesca la faneca y la pescadilla.

Miños capturan centollas, necoras,bueys y algún chopo.

Trasmallos, es el arte que más variedad e peces y marisco puede capturar.

Pezas do xeito con ellas se captura la sardina.

Boliche por la madrugada se pueden  coger chinchos (jurelitos), y xouba (sardinilla) pequeñas, Al atardecer se capturan calamares pequeños, llamados lura o puntilla.

Nasas, más utilizada para coger camarones y nécoras, en otros sitios cogen pulpos.

Rastro de la Vieira, este aparejo coge vieira y zamburiñas.

 

 

 

Así también los mariscadores, que esperando que llegue la bajamar, es en ese intervalo cuando aprovechan para coger el marisco que le permiten para ese día, variando según la playa a la que vayan, para extraer el marisco utilizan un sacho, un rastrillo o el rastro. El rastrillo y el rastro deben llevar una  medida de separación entre las varillas estipulada por la consellería de pesca.

En las playas de A Pobra de extraen berberechos, almeja babosa, almeja fina o de la ley, almeja japonesa, carneiros y almeja roja. Cada una tiene un precio distinto en lonja.

Para que no se muera el marisco, se procede a limpiar la playa de las algas haciendo limpieza por tierra y por mar.

Luego se compra semilla de marisco y se siembra en la playa para su crecimiento.

Cuando salen del mar, tienen un camión isotermo que les recoge el marisco, para más tarde proceder a la subasta en la lonja. Allí se agrupan los compradores para la subasta.

 

 

                              

Algo parecido pasa con el mejillón.

Para tener mejillones, antes es imprescindible la cría, para ello los propietarios de las bateas tienen que poner la cría en cuerdas, esa cría la tienen que comprar, o bien ir a buscarla ellos mismos y además poner cuerdas pescadoras que recogen el desove.

 

 

Cuando traen la mejilla o cría la enrollan a mano en las cuerdas con una media especial.

Ese mejillón luego irá creciendo, hasta pasados dos o tres meses no se le toca, pero es ahí cuando se procede a partir la cría, consiste en cambiar el mejillón de cuerda para luego volverlo a enrollar pero con menos cantidad. Pero aún  no se acaba aquí el procedimiento, aun nos queda desdoblar, esto nos lleva a volver a quitar el mejillón que se puso anteriormente en las cuerdas, para ello volvemos a sacudirlo en la cubierta del barco y con la ayuda de una máquina se vuelve a enrollar, pero esta vez ya quedará así en las cuerdas para al cabo de un año sacarlo para su venta. Con todo este procedimiento, dependiendo de la zona donde este situada la batea, casi nos hace falta alrededor de un año y medio para conseguir una cosecha. Después con la ayuda de sus asociaciones, venden el marisco que va par alas conserveras o para depuradoras.

 

 

 

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